Archivos Mensuales: abril 2005

Habemus papam.

No se puede decir que no haya tenido cosas sobre las que escribir durante todo este tiempo. Aunque casi siempre pensaba en política, o similar, y me reprimía conscientemente por evitar volver más monotemática, todavía, ésta, mi querida zahúrda.

Bueno, joder, es que en todo este tiempo, se murió un Papa y eligieron otro… 
Tras el consiguiente e ineludiblemente soporífero despliegue mediático, sopesando el impacto publicitario que la retransmisión mundial del funeral del Papa viajero supondría para la iglesia católica –bien que uno, por aquellos entonces, pudo eludir la tediosísima programación, realizando todo tipo de actividades lúdico-festivas con una joven que casualmente pasaba por allí y que solícitamente se prestó como voluntaria; dicho lo cual, aprovecho para agradecerle públicamente la generosidad a esta buena samaritana…-, quedé ligeramente interesado en la figura del que sería nuevo Papa… y más que con el Papa en sí, que no deja de ser un cura, con el procedimiento de elección.

Visto ahora, el proceso de elección de Ratzinger como Benedictonoséqué cardinal se presenta grotesco. 
No sé, no he vivido otras elecciones papales –ni el tema me ha interesado realmente tanto como para leer sobre ello-, no sé si es normal montar toda esta patraña del conclave, de las fumatas y demás, para ornamentar superficialmente una decisión ya tomada vaya usted a saber en qué oscuras estancias vaticanas… y más que en conclaves, en conciliábulos o contubernios…

La Cadena SER, uno o dos días después de la elección de Ratzinger, usaba una foto para ilustrar una información sobre el nuevo Papa que era reveladora –foto, Cadena SER, ya, sé lo que estará pensando… ahora piense en la página web. ¿Mejor?-: Aparecía en primer plano Juan Pablo II totalmente abatido sobre un discurso, que a buen seguro sólo podría balbucear, la viva imagen de la enfermedad, de la renuncia. En segundo plano, detrás del Papa, se veía a un purpurado de mirada sibilina y escudriñadora.

Quizá Ratzinger, como parece vox populi, tomó el control del Vaticano hace mucho tiempo –aunque tampoco se puede olvidar que Juan Pablo II fue una persona, un Papa, profundamente conservador, en lo que coincidiría plenamente con el germano; y, al fin y al cabo, fue quien aupó al cardenal alemán hasta los distintos cargos que ejerció antes de ser nombrado Papa-; estaba claro que con el masivo nombramiento de cardenales de los últimos años, el Papa polaco, o quizá ya el propio Ratzinger, iba orquestando un escenario que luego han representado a la perfección… y sin ningún disimulo o pudor.

Entonces recordé una entrevista que realizó Iñaki Gabilondo a un misionero que llevaba 40 años en Brasil, y que, tiempo atrás, había llegado a ser obispo de Barcelona, o algo así. Era una entrevista interesantísima y desde luego, si hay alguna manera de pillarla, os recomiendo que la escuchéis. En un momento dado, Gabilondo le preguntaba si la Iglesia Católica debería ser democrática. El tipo respondía que no, que la iglesia no debía ser democrática, porque tenía que ser mejor que la democracia –entendida como la que se da realmente, no como el ideal filosófico-…

En fin, capítulo aparte merecen la teorías milenaristas que, huérfanas desde que en 2000 el mundo recelará de desaparecer –y de que en 2001, por aquello de la argucia matemática de que si no era siglo XXI hasta propiamente ese año, que si patatín que si patatán, volviera a tener la desfachatez de no consumirse en las llamas del averno- han aflorado entorno a la muerte del Papa… 

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