Archivos Mensuales: junio 2005

El capitalismo y yo.

Uno puede imaginarse fácilmente a los japoneses, tan hacendosos y solícitos, detrás de la génesis de un concepto como el de las líneas de atención al cliente*. Un concepto que en teoría, planteado en el contexto de la Calidad empresarial fundamentado por el Doctor Ishikawa -entre otros-, es digno de cualquier elogio porque, siempre teóricamente, creaba un nuevo escenario para la interacción entre el vendedor y el comprador, donde el oferente trataría de satisfacer cualquier demanda del consumidor, ulterior a la adquisición del producto, etc, etc.

Aquí se encuentra ya el primer choque cultural entre oriente y occidente: para unos, el objetivo es la completa satisfacción de los clientes, internos -trabajadores- y externos, en la creencia de que ello redundará en su propio beneficio -por no hablar de que la más mínima mejora, la más mínima satisfacción personal de cualquier sujeto circunscrito en esta relación, cual teoría del vuelo de la mariposa, bien administrada podría mejorar exponencialmente la organización-. 
Para estos, el hecho de que alguien les dé su dinero es algo casi místico; algo por lo que, por mero pudor, mostrar un evidente agradecimiento.

Para los otros, no sólo no es digno de agradecimiento, sino que considerarán indignante e intolerable que no les demos nuestro dinero sin más.
Y sobre la relación con los trabajadores, bueno, qué decir: el trabajador en occidente es un vago que gana demasiado -gane lo que gane, siempre será demasiado- y al que hay que exprimir exigiéndole mayor productividad… 
Juan José Millán escribió hace poco una columnita al respecto, es una pena que no haya podido encontrarla por internet. Era a propósito de una encuesta que el Instituto de la Mujer hacía a Jefes de Personal de todo el país. Entre otras perlas, casi el 50% de estas criaturicasdecían que los hijos influían en el rendimiento laboral de la mujer.

Millán concluía preclaramente que influían, por supuesto: porque de no tener familia, la mujer a buen seguro no soportaría a esta clase de gilipollas…
Millán también se preguntaba qué era esto de la productividad y si tenía algún límite racional… pero, bueno, no nos desviemos del motivo de mi entrada, que son las líneas de atención al consumidor…

Y es que, debido a una serie de cortes en el servicio de Internet, que de manera cartesiana sólo podría tildar de veleidosos y frustrantes, hube de acudir a una de estas líneas. En un arranque deespañolidad irracional, pero inalienable e incontenible, llamé para cagarme en los muertos de alguien con algún tipo de responsabilidad… ¿y qué te encuentras? Te encuentras con un pobre infeliz mal pagado, de una empresa subcontratada… Es interesante como el capitalismo tiene la habilidad de desnaturalizar sus propias iniciativas.

El pobre Doctor Ishikawa se estará revolviendo en su tumba -si es que está muerto, que no lo tengo muy claro… JOJOJO-, viendo como la mayoría de sus iniciativas han sido degradadas bizarramente, o se implantan parcialmente, o de forma conscientemente retorcida, como único objetivo de hacer mobbings diversos a los trabajadores…

Entre tanto, tengan un poco de caridad con el infeliz del teleoperador, y si quieren, ahórrense la llamada: es una avería general. En el transcurso de 24 ó 48 horas estará arreglada, ya se lo digo yo.

* No tengo la más remota idea de si esta cosa la inventaron realmente los japoneses…

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