Archivos Mensuales: marzo 2007

Ceferino XXXI.

Suena música instrumental, rollo futurismo setentero, mientras una nave sospechosamente parecida al Enterprise cruza la pantalla, una voz en off dice:

-“Después de azarosos siglos de luchas y enfrentamientos fraticidas, después de toda una historia de barbarie, la raza humana por fin vive tiempos de paz, progreso y convivencia. Sin guerras, sin envidia ni rencor, el hombre ha podido dedicar todos sus esfuerzos a explorar la última frontera: El Universo…
Pero esta no es la historia de uno de esos hombres, esta es la historia de uno de los hombres que vigilan esa frontera.”

La cámara baja, perdiendo de vista al Enterprise, hasta encuadrar lo que vendría a ser un Guardia Civil del futuro con un traje de astronauta verde, encima de un asteroide con los brazos en jarra y pose a lo Bruce Campbell. Encima del casco de astronauta, el reglamentario tricornio destella reflejando la luz de las estrellas.
Mientras aparece el título, una nave espacial cruza la pantalla rápidamente por detrás del Guardia Civil, perturbando su pose beatífica: -“¡ALTO A LA GUARDIA CIVIL!”.- grita, mientras abandona precipitadamente el plano.

CEFERINO XXXI, aparece en el centro de la pantalla.
Fundido en negro.

Se va abriendo un plano sobre el negro, hasta aparecer en primerísimo plano un tricornio, la voz en off dice:

-“El Tricornio, impávido símbolo de la autoridad primigenia, atávico vestigio de una institución legendaria y milenaria: La Guardia Civil.
Desde su creación, en el lejano siglo XIX, en unos agitados Estados Unidos (Pero Independientes y Autónomos) de la Realidad Nacional Anteriormente Conocida como España, la Guardia Civil siempre se significó por un denodado esfuerzo para mantener la paz y lalegalidad vigente. Decenas de generaciones de agentes sacrificaron sus vidas, en nombre de Dios y la Patria –hasta las aboliciones de la religión y las naciones, respectivamente-, luchando contra el crimen, la sedición, etc, etc.”

El Tricornio da paso a un plano espacial, donde se va avanzando entre diversos cuerpos celestes. La voz en off, prosigue:

-“Como premio a una trayectoria consagrada al más escrupuloso cumplimiento de la ley, La Confederación Terráquea de Alineados y No, permitió a la Guardia Civil seguir desempeñando sus funciones libremente, con la misma jurisdicción con la que naciera 12 siglos atrás. Fue el único Cuerpo de Seguridad Nacional que no fue desmantelado, o asimilado por la nueva Policía Interplanetaria.”

El Plano se va a acercando a una nave de la Guardia Civil, que se encuentra detenida junto a otra de extraña forma circular. La voz en off continúa:

-“En la actualidad, miles de Guardias Civiles patrullan los confines de la Galaxia, manteniendo el orden y auxiliando el ciudadano.”

-“¡¡Se me apea de la nave, hostia santa!!”.- Espeta Ceferino.
-“Pero, no entiendo, ¿es otra inicua trampa de Zeus?”.- Pregunta desorientado el ciudadano.
-“¡uy, Zeus!”- Exclama Ceferino, tanteándose la porra láser- “¡Te voy a enseñar yo a tocarle los genitales a un Guardia Civil!”-.
-“¡¿Ocurre algo, Papá!?”- Inquiere un joven de rizada melena pajiza.
-“Tranquilo, Telémaco, saldremos de ésta”.

Hace un par se semanas volvimos en Metro a casa compartiendo un par de paradas con Álex; hablemos distraídamente de series de televisión españolas y en un momento dado, me percaté de que con la gran cantidad de ficción de producción nacional que soportamos, era raro que ninguna productora se hubiera lanzado a crear la primera serie de Ciencia Ficción española. 
Sopesando qué argumento podría venderse a una productora, para que ésta posteriormente pudiera venderlo a una cadena respetando su líneaeditorial y calidad habitual, bosquejé este post.

Ya iré ampliando el universo de esta España del siglo XXXI cuando me sienta con la apropiada disposición de ánimos.

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Decíamos ayer.

…Que paseando distraídamente por la Avenida Pío XII, creí entrever que Aznar pasaría a la historia como un político hábil e ingenioso. Lo que no es óbice para que lo haga mediante una acción política pueril, maniquea y estúpida.

Finalmente he desistido –por el momento- de, si no analizar, sí enumerar el contexto alienante conformado por el Partido Popular y la derecha fáctica –palmo mucho tiempo en el transporte público, duermo poco y apenas juego al wow; le pueden ir dando a España-. Pero sí quiero nombrar uno que siempre me ha parecido curioso.

La Derecha, para maquillarse frente al pueblo después de períodos más o menos traumáticos, se ha presentado ante ellos de manera impúdica y asombrosa, bajo nombres ambiguos fácilmente reconocibles en el subconsciente de la ciudadanía. Así, en plena transición, la coalición que aglutinó a la mayoría de la derecha –con mucho vestigio franquista; por no decir con todo- se llamó Alianza Popular, en aparente mimesis del revolucionario Frente Popular de la Guerra Civil.

También pasa por ejemplo con el Liberalismo; una preideología dieciochesca cuyo único fin era oponerse al absolutismo monárquico -como precursora, podría serlo más de un movimiento progresista y social que de cualquier otra cosa-, es tomada por la Derecha con dolosa iniquidad semántica –o simple necedad-, como una especie de ejercicio democrático primigenio. Inquebrantable ejercicio que sin embargo se limita a una vaga mención democrática –sui generis incluso- en oposición a un absolutismo difuso y caricaturesco…

Se utiliza también en su vertiente económica -con mayor improbidad semántica- para describir la necesidad de un capital libre, donde el absolutismo sería el intervencionismo de un Estado garantista. Como cualquiera sabe, un capital enteramente libre –eliminando grandes obstáculos como la Seguridad Social- resolvería todos los problemas del Mundo; uno puede pensar que no, que simplemente nos dejaría a merced de las grandes corporaciones y de la tiranía de las familias secularmente ricas… pero me estoy yendo por las ramas.

Hablaba de esto para introducir lo que me parece el gran acierto y la gran herencia política de Aznar: El Centro. 
Nadie me podrá negar que tiene un mérito enorme haber hecho –y hacer- creer a más de 7 millones de españoles –de los 9 millones y algo que votan al PP, 2 millones conocerán positivamente la verdadera orientación política del partido-, que un partido fundamentalista yultraderechista es de Centro. Los buenos resultados están más que contrastados.
Puede parecer una soplapollez, pero Aznar obtuvo incluso un reconocimiento internacional sin parangón, cuando consiguió que la Internacional Democrática Cristiana adoptara su Centro, y pasara a llamarse Internacional Democrática de Centro, presidiéndola él mismo –lástima que esos desagradecidos estén devolviendo el cristianismo al epígrafe; putos beatos-.

Manifa.

¿Pero de qué cojones estás hablando?

Pues es algo complicado de explicar.

Normalmente, cuando dos interlocutores mínimamente formados piensan en Aznar, o en otros políticos populares –o también en personajes afines-, no pierden mucho tiempo en calificarlos, en el mejor de los casos, como oligofrénicos profundos. Su estupidez supina, ineficacia política, clientelismos, sectarismos, etc, etc, es algo que se sobreentiende; algo tan claro que no merece la pena discutir. Este es el error.

El común de los españoles no podrían ser definidos comointerlocutores mínimamente formados. Esa generalidad estadística denominada ciudadano de a pie no tiene la menor idea de cual es la realidad del país. No creo que sea una ignorancia pertinaz y complaciente; nuestro ciudadano habrá realizado un esfuerzo razonable para conocer la realidad en la que vive. 
Aquí nos encontramos con otro problema.

Si nuestra peculiaridad estadística utiliza los medios de comunicación para tratar de desentrañar lo que pasa a su alrededor, encontrará una maraña de intereses enfrentados que acrecentará una desconfianza preliminar hacia la política –todos roban, todos son la misma mierda, etc ,etc-. 
También se enfrentará a un metalenguaje oscuro e intrincado, cuya única finalidad es que desista en su intención de comprender por sí mismo la situación del estado. Pero sin embargo, sufrirá indirecta e indolentemente la marea mediática de cada partido.

En el caso del Partido Popular, especialmente virulenta e irracional últimamente –y no es que hayan sido un ejemplo de madurez democrática desde el 14 de Marzo de 2004-; hemos asistido a como el partido que llamó Pancartero al líder de la oposición, se ha precipitado hacia un populismo tercermundista, panfletario e incendiario. 
Un Partido Popular preso de sus propias mentiras, que de manera autista, maquinal y sistemática ignora cualquier crítica, cualquier debate real, limitándose a repetir la consigna, exacerbando los bajos instintos de los más fanáticos. Un comportamiento irresponsable cuyas consecuencias pueden ser funestas –y ya tenemos a algún tipejo asqueroso y ridículo llamando al golpismo; albergar opiniones así en un país que tiene tan buena opinión intelectual de si mismo, es algo intolerable y vergonzoso-.

Por otra parte, me alegra la manifa de los populares; tanto salir a la calle, tanto ensayar una lucha social por más sui generis que sea, quizá consigan pillarle el punto a esto de la democracia.
Lástima que según parece, la pretendida mayor manifestación de la democracia, vaya a quedarse muy lejos de los millones de españoles que salieron a la calle de forma espontánea, independientemente de su ideología, para gritar su repulsa a la guerra de Irak, y a la guerra en general.
Ni siquiera va a llegar a alguna de las mayores manifestaciones promovidas por la AVT.

Tras siete u ocho convocatorias emboscados tras las siglas de una asociación de víctimas, que más parece un departamento del PP, los Populares se atrevieron pedir a todos los españoles que salieran a la calle en su propio nombre. Pero ni todo el aparato del partido, ni de otras organizaciones amigas; como el Opus, siempre dispuesta a socorrer al prójimo, como buenos cristianos. 
Ni todos esos autobuses tuneados para la ocasión, ni el Lazo Azul arrancado y pervertido a Gesto por la Paz, ni todo eso, ni mucho más, ni nada, en realidad, habría podido compararse con el gesto de rabia unánime de toda una sociedad contra un gobierno inepto, incapaz y mentiroso.

Pero estoy divagando…
Quería analizar, aunque pueda sonar presuntuoso, el contexto alienante que impide al ciudadano de a pie conocer la realidad de su sociedad, y la dificultad de sostener y fundamentar dicho contexto.
Para esta última cuestión tengo dos datos contrapuestos: de un lado tenemos esfuerzos alienantes realmente burdos e incluso infantiles, pero del otro, la evidencia incontrovertible de la asombrosa eficacia de dichos esfuerzos…

Víctima del terrorismo.

Sólo soy una víctima del 11-M

Durante tres años, con el corazón roto y en mi absoluta soledad, me he visto sumergida en una vorágine por mis ansias de saber ¿cómo no se evitó?
Lo cierto es que hay un entramado político viviendo a costa de mi dolor y del de todas las víctimas, construido con sospechas y mentiras. Arma para los pobres indecisos que dan el poder.

Ahora que se celebra el juicio, se desvía la mirada, pero lo cierto es que el león del Congreso sabía que los islamistas estaban en Morata. Sólo somos votos.

Diarios de renombre crean las sombras para sus intereses con absoluta desvergüenza y falta de ética. Las asociaciones de víctimas al servicio de sus ideales son paraísos fiscales.

He rezado mucho; mi Dios me ha dado paz y perdón, y me ha permitido encontrar la calma que los terroristas me robaron. Lo sorprendente es que ellos también lo hicieron en nombre de Dios. Y no digamos, los santurrones que rezan a Dios, pero envenenan cada día con sus palabras.

A mi amor, muerto en Atocha, y a mí, nos encantaba el teatro. Hoy son plena actualidad algunos juglares de discutible calidad. Cuando los muertos recibieron la Medalla al Mérito en el Trabajo, los Reyes y los políticos de este país me dieron cariño y comprensión; los representantes del PP no se me acercaron.

Murió un hombre bueno, el amor de mi vida, un padre ejemplar. Sus asesinos están siendo juzgados. Gracias al fiscal y al juez por la disciplina y el respeto con el que están realizando su trabajo.

Hoy, en 20 Minutos. 
A veces, los pretendidos representantes de las víctimas -de algunas víctimas-, aprovechan la desgracia de sus representados para impermeabilizar una postura política concreta, excluyente y represiva; cualquier pobre infeliz que se atreva a cuestionar una actitud tan injusta como infame, obtendrá únicamente una serie de furibundos descalificativos convenientemente entreverados con la sangre, el sufrimiento y la muerte explicitada de las víctimas: sus víctimas.

Esta pobre mujer supongo que entra dentro de la clase de víctima que tendría que meterse sus muertos por el culo; o incluso de ese selecto grupo promovido por la católica Cadena COPE, a los que habría que excluír de la caridad cristiana.

Caminando.

Al poco de instalarnos en Madrid, cuando ocupábamos cada día yendo y viniendo por la ciudad de entrevista en entrevista, recuerdo estar esperando a mi estimada compañera en la Avenida de Burgos, mientras ella bregaba con unos de esos nefandos esbirros de RR.HH.

Andaba distraído, deambulando por los alrededores, cuando mis procesos mentales normalmente centrífugos se tornaron centrípetos, con un movimiento audaz e inesperado.
Decía uno de estos alemanes locos de tupés imposibles: Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti.: cuando la inercia centrípeta de mis pensamientos me hizo mirar hacia el fondo de mi cerebro, vi a Aznar.

Aznar, a simple vista, puede parecer un personaje patético. Como persona: con esa melena mechada y ese aire de playboy crepuscular,alfredolandesco
Personaje que uno esperaría cruzarse en cualquier Paseo Marítimo de ciudad de provincias, rondando algún tugurio de diseño, de dudosísimo gusto, y alternando con tardoadolescentes de mirada vidriosa, exigua capacidad intelectual y líbido obliterada por una ambición desmedida.

Patético también como político. Listar todas las soplapolleces que le hemos tenido que soportar resultaría un esfuerzo ímprobo; pero para muestra sería suficiente remitirse a hace un par de semanas, cuando reconoció, a estas alturas, que no había armas de destrucción masiva en Irak.

Aquel día, entré en la Avenida de Pío XII pensando esto, pero una idea empezó a abrirse camino por mi cabeza, como revelada: no sé si fue la iluminación propia de calle con semejante nombre, o la visión en lontananza de las torres Kío y de las Torres de la antigua Ciudad Deportiva del Real Madrid:

¿Y si Aznar sí pasara a la historia de la política, como siempre ha pretendido? ¿Y si además lo hiciera como un político hábil e ingenioso?

Truenos y relámpagos.

Sevilla tiene un color especial… o eso dice al menos la canción –por llamarlo de alguna manera, remitiéndonos a la tradición platónica. Que bien podríamos llamarlo putamierda, pero bueno, dejémonos de perversiones que la semiótica no es la más satisfactoria (dónde se ponga una buena coprofilia…)-. 
A decir verdad, Sevilla no tiene un color más especial que cualquier otra ciudad andaluza, fueraparte de esa luz plomiza y casi obtusa del verano –común a toda la región, por otra parte-.

Madrid sí tiene algo especial. Algo realmente especial. 
Y no, tranquilos, no me voy a limitar a una mera proposición retórica, mientras os dejo imaginándome escudriñando el universo con el ceño fruncido, así como el que escruta como si su vida dependiera de ello.

Un breve momento de tensión dramática más…

¿Quién coño no se ha levantado alguna vez en plena noche, agitado, tiritando empapado en sudores fríos, preso de esos temores oníricos que subsiguen irremediablemente a cualquier mal sueño interrumpido, y de pronto le han entrado unas ganas insoslayables de ver Benny Hill? ¿A quién le ha pasado no una, si no cienes y cienes de veces?

En Madrid puedes calzarte las pantuflas y el albornoz –depende de la prisa temeraria que te obligue a adoptar el ardor noctívago- y bajar al Opencor a comprar un DvD del fenecido humorista inglés: 365 días al año, hasta la dos de la noche…

Y luego habrá algún progre trasnochado, o perroflautas diversos, que digan que el capitalismo es malo.