Archivos Mensuales: octubre 2008

Esplendor Neoliberal.

La corriente ultra liberal que ha venido dirigiendo el sistema financiero internacional, apoyado en políticas estadounidenses que alcanzaron su cénit con el dúo Cheney-Bush -cuyos principales y peculiares acreedores son China y potencias petroleras de Oriente Medio-, ha terminado por llevar al Mundo Libre al borde del colapso.

En una suerte de estafa piramidal, quintaesencia de lo eufemísticamente conocido como economía creativa -que hasta ahora contaba con el caso ENRON como su mayor logro-, la utopía neoliberal ha demostrado que ni siquiera la propia destrucción del sistema, puede suponer cortapisa alguna al lícito objetivo del mayor y más vil enriquecimiento.
Enriquecimiento que siguiendo la más estricta deontología neocon, no emana de un bien o servicio determinado, o de un trabajo concreto; reparos más propios de arcaísmos marxistas, que de los modernos tiempos de modernidad económica que vivimos.

Las opciones sobre acciones, los bonos de titulización de activos, unidas al resto de entelequias financieras, conforman el cuerpo espiritual sobre el que se cimenta la civilización occidental.
Quizá en una reminiscencia socrática, mientras en nuestra sociedad pugnaban laicismo, ateísmo y paganismo, se elevó una nueva religión, panteísta, cuyos actores fueron los bancos de inversión, las agencias de rating, la bolsa -nuevo misterio, uno y trino, al que ofrecer nuestra primitiva fe-, depositarios de la codicia universal. Fundamentada y dotada de vasta bibliografía por cientos de archipámpanos neocons, que según vemos ahora, no escribían más que fantasía y ciencia ficción -economía ficción-.
En este sentido, Leopoldo Abadía resulta de lo más instructivo.

En la misma deontología neoliberal de la que antes hablaba se podría pretextar que, hasta ahora, nada de lo ocurrido se escapa de lo previsto, o, como mínimo, admisible. 
Lo curioso es que ante la más perfecta expresión del Mercado Libre no se puedan constatar epifanías capitalistas, o algún otro tipo de sublimación espiritual. Aún al contrario, más allá de la trivialidad que supone la crisis mundial, se rescaten prehistóricos postulados bolcheviques.
Falta de elegancia es lo mínimo que se podría achacar a apóstatas como Joseph Stiglitz, al decir que el plan de Bush para rescatar el sistema financiero es socialista -aunque quizá el neoliberalismo nunca haya sido otra cosa que una vulgar justificación del expolio nacional-.

Cierto que hacer que el estado -los contribuyentes- tengan que apoquinar 700.000 millones de dólares -y ya se habla de un agujero de 5 billones de ídems– a los causantes directos de la crisis, la desaparición de los bancos de inversión, así como el endurecimiento de las medidas de control bancario, pueden suponer un duro revés para el neoliberalismo; difícilmente podrán seguir defendiendo la reducción a un estadio meramente contemplativo del estado, con otro propósito que no sea opacar sus operaciones y subvertir la propia soberanía nacional, con el único fin visible del enriquecimiento de las oligarquías y el paulatino e imparable incremento de las distancias entre ricos y pobres.

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