Archivos Mensuales: febrero 2009

Ortodoxia.

Desde que recuerdo me he sentido, como poco, algo ajeno a la sociedad en la que me ha tocado vivir. Quizá por condición -o imposición- económico-social, o por profunda desafección estético-ideológica; quizá por larvados traumas infantiles…
En la irrealidad atemporal que suele dominar nuestros procesos mentales, siempre he tenido la borrosa certidumbre de que mi estatus en la sociedad -y la propia renuncia evidente de aceptar pertenecer al ordenado engranaje social- era algo pasajero. Una contingencia temporal en constante proceso de refutación, a falta de una última proposición, un postrero silogismo, ya tácito, al que meras formalidades gramaticales, o un puñado exiguo de virgulillas, retuvieran aún por unos segundos.

He tenido por tanto que ir formulando alternativas que me permitieran escapar a los márgenes del sistema, para poder vivir si no una utópica independencia, sí al menos su más satisfactorio simulacro.
Aunque, toda esta basta cosmogonía, perlada de referencias y vetusta bibliografía, puede derrumbarse por algo tan circunstancial como una noche de karaoke. Y es que, el lindero ideológico que había elegido para desarrollar mi iconoclastia, devenía postulándome a leyenda del Folk local en un pueblo galés.

Se podrá pretextar a mi método científico, que antes de extraviarme en espesas disquisiciones filosóficas, podría haberme percatado de si podía cantar armónicamente, siquiera de forma remota; pero fui incapaz de asumir semejante bajeza utilitarista, desde un impasible platonismo.
Es por ello que encontrarme lanzando berridos afónicos y desacompasados en aquel karaoke, supuso una catástrofe filosófica difícil de digerir.

En estos aciagos días de derrumbamiento ideólogico, sólo he podido mantenerme a flote asiéndome a un viejo postulado juvenil, que ha venido a ocupar el vacío conceptual de la leyenda del folk local: palmero en un tablao flamenco japonés.

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Décila y Banca Pública.

El Economic Policy Institute publicó recientemente su informe The state of working America, sobre la situación laboral norteamericana, comparándola con la de otros países de la OCDE, España entre ellos.

Dicen que las comparaciones son odiosas, y debe de ser cierto, porque comparando la situación española con la de países de nuestro entorno, ganamos entre un 20 y un 50% menos.
Lo que se une a la profunda diferencia entre rentas familiares en España: si la decila inferior -oscuro término estadístico- recibe un 61% de la renta promedio, la decila superior llega al 214%. La mayor diferencia de la OCDE. 
Claro que a esta decila superior se le atribuye buena parte del desproporcionado fraude fiscal, estimado en un 10% del P.I.B.; con lo que el porcentaje de la renta promedio sería incluso mayor que ese 214%.
Dominio Público

Huelga decir que semejante fraude fiscal tiene efectos catastróficos en el estado de bienestar nacional, y que éste se encuentra a años luz del de nuestros socios comunitarios; España destaca en la vanguardia de los estados neoliberales, sustentándose en importantes déficit sociales.

Sin duda, una de las grandes victorias de los neocons en este país ha sido la práctica desmovilización obrera, así como el gregarismo rayano en la connivencia de los sindicatos.

Otra gran victoria, en su día, fue la desaparición de la Banca pública. Banca que últimamente, casi a diario, recibe argumentos para ser resucitada y poder así trabajar al servicio del ciudadano, allí donde la banca privada no puede -no quiere- hacerlo.

La vuelta de una banca pública en un contexto tan negativo para la banca privada -tanto a nivel operativo, como de percepción ciudadana-, podría suponer un varapalo sin precedentes para el sector.
Los Franciscos González, Botines, etc, etc, se han movilizado rápidamente en contra de la mera proposición, y han azuzado a suslacayos mediáticos para que hagan loas demagógicas del mercado libre, y desaten oscuros augurios -incluso profecías satánicas- contra del pérfido proteccionismo estatal.

Una reacción tan desmesurada ante algo que no pasa de expresión gramatical, tiene que indicar que se va por el buen camino.
Hagan caso a Juan Francisco González Seco: el negocio bancario es un asunto demasiado importante para dejarlo en manos de los banqueros,
Y no se olviden de Immanuel Wallerstein: el capitalismo no existirá en 30 años. Por una vez, procuremos estar en la cabeza del pelotón.

Estímulos.

El fondo estatal de inversión local, es el descriptivo nombre que se le ha dado a 8.000 millones de euros, destinados a fomentar la creación de empleo a nivel municipal; un empleo especialmente dirigido a paliar el paro, en los sectores más duramente golpeados por la crisis.

Este fondo ayudará indirectamente, según se extrae de los planes del gobierno, a recapitalizar los ayuntamientos -qué de palabrejos ha incluído esta crisis en nuestra cotidianidad-, inyectar liquidez en las economías locales, en las propias familias, incentivar el consumo, etc, etc.

Comparando esta medida con el estímulo dirigido a los bancos: los 500.000 millones de euros del rescate financiero de Bush, a los que se sumarán otros tantos del propio rescate de Obama, junto a los 2.5 billones aunados por la Unión Europea -más los billones invertidos a fondo perdido por egregios aliados de la civilización occidental, como China o Arabia Saudí, en deuda pública del Mundo Libre-, se puede cuantificar la asimetría que caracteriza el modelo neoliberal.

Visto que el estímulo financiero destinado a los bancos -vulgo impuesto revolucionario internacional- está siendo utilizado, sobre todo, para sustentar sus desaforados beneficios; así como para sufragar oscuras operaciones, rayanas en la teoría de la conspiración, de concentración estratégica de recursos -tras las que asistimos impávidos al auge del nuevo poder fáctico del siglo XXI-. 
¿No sería mejor utilizar una mayor proporción de esos miles de millones, en incentivar directamente las economías familiares? En definitiva, al gran perjudicado realmente: el trabajador.

Para Miguel Martín, presidente de la Asociación Española de la Banca, seguro que no.
El señor Martín fue ayer el designado por el sector para hacer depoli malo, en la trastienda del encuentro que mantuvieron en Moncloa sus colegas, con el presidente del gobierno y el ministro de economía y hacienda.
Encargo que no excedió de la mera repetición de los sofismas de la patronal bancaria: los bancos están suministrando todo el crédito que solicitan las empresas solventes
Sin entrar en pesquisas sobre la ambivalencia de la frase, no aclara Martín que tanto el interés del crédito, como la prima se han elevado; habremos de suponer que por arte de magia y no por decisión de los desprendidos bancos.

Aprovechó Martín para mandar algún recadito a Zapatero, a cuenta de sus críticas públicas a la banca. Y es que, al parecer, los banqueros españoles fueron los únicos en todo el mundo que vieron venir la crisis, y alertaron sobre ella (sic). A quién alertaron, eso sí, no lo aclaran. Como tampoco explica por qué todos los grande bancos ofertaron productos hipotecarios con altas rentabilidades, basados en subprimes, a pesar de conocer y alertar sobre la crisis.

Por último, embebido en su discurso, llegó incluso a decir que en España es la economía real la que pone en peligro el sistema bancario, como si la gran exposición a la deuda externa de nuestrosbancos fuera cosa de la economía real española.

Leyendo el periódico en una película de Antonioni.

Que corren malos tiempos para el neoliberalismo es un hecho que no se atreverá a negar ni su más firme defensor. 
Pero, en la vorágine de crisis crediticias, recapitalizaciones bancarias, hundimiento mundial del consumo, despidos masivos, etc, etc, se nos escapan dolorosísimos fracasos filosóficos en otros ámbitos.

Blackwater, la representación proverbial de otra gran vanguardia neoliberal en la actualidad -tras las agencias de rating y los malabarismos con la titulización vía Mortgage Backed Securities-, ese concepto revolucionario de la privatización de la guerra -que da pábulo al más crepuscular delirio ciberpunk; recreación perversa del sueño de Milo Minderbinger-, acaba de recibir un duro golpe: el gobierno iraquí ha decidido no renovar la licencia de la empresa norteamericana, que permitía a sus mercenarios operar en territorio iraquí -toda vez que el ejército invasor le ha concedido graciosamente, la veleidad soberanista de decidir sobre ello-.

Aunque no todo son malas noticias; los banqueros de Wall Street anunciaron el viernes bonos para sus ejecutivos por valor de 14.500 millones de euros.
Ni la mayor crisis sistémica de la historia de nuestro modelo económico, ni el hecho de que muchos de esos bancos hayan tenido que acogerse al rescate financiero del gobierno de los EE.UU. -que por mor de la globalización nos toca el bolsillo a todos los cuidadanos del mundo libre-, han alterado ni la más mínima coma de la agenda neocon internacional. Al fin y al cabo, hay que tener bien claras las prioridades.

El neoliberalismo cuenta con nuestro gregarismo y un absoluto desinterés crítico -que se lo digan a un país tradicionalmente tan contestatario como Francia, a cuenta de la reciente huelga general-, para que la sociedad jamás alcance a desvelar que sus postulados, su supuesta ideología, no son más que literatura evasiva para sustentar y justificar un robo sistemático.