Décila y Banca Pública.

El Economic Policy Institute publicó recientemente su informe The state of working America, sobre la situación laboral norteamericana, comparándola con la de otros países de la OCDE, España entre ellos.

Dicen que las comparaciones son odiosas, y debe de ser cierto, porque comparando la situación española con la de países de nuestro entorno, ganamos entre un 20 y un 50% menos.
Lo que se une a la profunda diferencia entre rentas familiares en España: si la decila inferior -oscuro término estadístico- recibe un 61% de la renta promedio, la decila superior llega al 214%. La mayor diferencia de la OCDE. 
Claro que a esta decila superior se le atribuye buena parte del desproporcionado fraude fiscal, estimado en un 10% del P.I.B.; con lo que el porcentaje de la renta promedio sería incluso mayor que ese 214%.
Dominio Público

Huelga decir que semejante fraude fiscal tiene efectos catastróficos en el estado de bienestar nacional, y que éste se encuentra a años luz del de nuestros socios comunitarios; España destaca en la vanguardia de los estados neoliberales, sustentándose en importantes déficit sociales.

Sin duda, una de las grandes victorias de los neocons en este país ha sido la práctica desmovilización obrera, así como el gregarismo rayano en la connivencia de los sindicatos.

Otra gran victoria, en su día, fue la desaparición de la Banca pública. Banca que últimamente, casi a diario, recibe argumentos para ser resucitada y poder así trabajar al servicio del ciudadano, allí donde la banca privada no puede -no quiere- hacerlo.

La vuelta de una banca pública en un contexto tan negativo para la banca privada -tanto a nivel operativo, como de percepción ciudadana-, podría suponer un varapalo sin precedentes para el sector.
Los Franciscos González, Botines, etc, etc, se han movilizado rápidamente en contra de la mera proposición, y han azuzado a suslacayos mediáticos para que hagan loas demagógicas del mercado libre, y desaten oscuros augurios -incluso profecías satánicas- contra del pérfido proteccionismo estatal.

Una reacción tan desmesurada ante algo que no pasa de expresión gramatical, tiene que indicar que se va por el buen camino.
Hagan caso a Juan Francisco González Seco: el negocio bancario es un asunto demasiado importante para dejarlo en manos de los banqueros,
Y no se olviden de Immanuel Wallerstein: el capitalismo no existirá en 30 años. Por una vez, procuremos estar en la cabeza del pelotón.

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