Archivos Mensuales: abril 2010

Garzón.

Rajoy acudió ayer raudo al encuentro de los medios de comunicación, para descalificar el acto que tuvo lugar en la Universidad de Madrid, convocado por los sindicatos CC.OO., y U.G.T. en apoyo del juez Baltasar Garzón.
El líder de la oposición se atrevió a censurar qué comportamientos son y no democráticos; como el resto de autoridades y medios conservadores, Rajoy remedó su dictado con ese absurdo aire de quién se rasga las vestiduras y espera que el resto de la humanidad comulgue con su cerrilidad mesiánica, sin necesidad de otros argumentos.

Por más gruesos que sean los calificativos y expresiones de Rajoy y sus correligionarios, por más honda y profunda que sea su pretendida melopea democrática, no conseguirán controvertir lo expresado por el ex fiscal Carlos Jiménez Villarejo. Ni lo pretenden.
Su intención es clara, como siempre: no hay que contradecir, no hay que entrar a debatir una noticia o comentario incómodo, cuando es más fácil sepultarlo con una magnífica prodigalidad de opiniones al servicio del régimen -nunca mejor dicho-, sin que difieran entre sí ni una mísera coma. Como un mantra, hay que repetir la mentira hasta la nausea –como pasó con la famosísima teoría de la conspiración a propósito del 11M-.

Rajoy no tuvo el mismo impulso cuando días anteriores rehuía a la prensa, para no enfrentarse a los casos de corrupción que afloran en el PP. 
Tampoco quiso impartir lecciones de democracia; se conoce que esto de la democracia no es algo que se discuta mucho en el seno del PP, con lo bien que le hubiera venido a Jaume Matas, Esperanza Aguirre y la práctica totalidad de altos cargos de su gobierno madrileño, Camps, etc, etc.
Pero bueno, éste es el país en el que vivimos, un país donde la gente traviste firmes convicciones fascistas con inopinados -y disparatados- argumentos democráticos. Un país de fariseos que llamancomisario político a Garzón, mientras acusan de guerracivilistas a sus interlocutores –¿qué cojones es ser guerracivilista, pretender que se dé justicia a más de 100.000 desaparecidos? ¿Pretender que sus asesinos y torturadores, en la medida de lo posible, paguen por aquellos crímenes?-, un país de batuecos en definitiva, como ya nos advirtió Larra.

Hay que decirlo, la justicia española no está a la altura de la sociedad en la que vivimos -y lo digo sin tener precisamente la mejor opinión de nuestra sociedad-. 
Que la justicia es lenta, arcaica, contiene en su seno procesos burocráticos esperpénticos -que helarían la sangre del mismo Kafka-, está politizada hasta el punto de haber destruido su independencia como poder del estado; que en conjunto da una imagen profundamente antidemocrática, es una verdad casi apodíctica. 
Si tuviéramos una clase política civilizada –si viviéramos en un país civilizado-, los políticos se dejarían de inútiles –pero electoralistas- brindis al sol, para asegurarnos a todos los ciudadanos una justicia eficaz e independiente.

Por contra, los políticos defienden que el Tribunal Supremo ampare una denuncia por prevaricación contra un juez, que se atrevió a intentar juzgar los crímenes del franquismo
Judicialmente, al menos en España, Garzón lo tiene crudo. En efecto, una ley de amnistía deja impune a los que asesinaron, torturaron o enriquecieron –y quizá aquí éste el problema- durante la dictadura de Franco. Los juristas españoles, los periodistas de derechas –y alguno de izquierdas- , ven perfectamente comprensible que una ley que amnistía un régimen dictatorial genocida, pueda apartar de la judicatura a un juez en democracia; se extrañan sin embargo del revuelo que ha generado semejante sinsentido en el resto del mundo –quizá porque no han verbalizado correctamente lo que están defendiendo-.

Las conclusiones reales de todo este asunto, las podemos extraer de un malintencionado editorial de The Wall Street Journal que venía a decir: “la jurisdicción universal española tiene límite, al menos en España”.
Las partes en que ataca la independencia de los jueces para investigar crímenes contra la humanidad más allá de sus fronteras, y el resto de memeces ultraconservadoras mejor me las ahorro –¿soy yo, o los medios conservadores cuando tratan de exponer sus tesis, lo que consiguen mayormente es fortalecer opiniones contrarias? En este caso, nadie mejor que WST ha demostrado que lo importante es apartar a los jueces molestos, y tener una justicia domesticada a intereses particulares-.

The Guardian tituló sobre este asunto: “Baltasar Garzón vowed to see spain’s fascists in court, but not this way”.
Éste es el major resumen de la imagen que estamos dando en todo el mundo.

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