Archivos Mensuales: junio 2011

Kropotkin y el 15M

La historia del pensamiento humano recuerda las oscilaciones del péndulo, las cuales hace ya siglos que perduran. Después de un largo período de sueño, viene el despertar; y entonces se liberta de las cadenas con las que todos los interesados -gobernantes, magistrados, clérigos- le habían cuidadosamente amarrado. Las rompe. Somete a severa crítica todo cuanto se le había enseñado; y pone al desnudo la vanidad de los prejuicios religiosos, políticos, legales y sociales en cuyo seno había vegetado. En aras de su espíritu de investigación se lanza por caminos desconocidos, enriquece nuestro saber con descubrimientos imprevistos: crea nuevas ciencias.(…)

Con este fulgurante arranque empieza La moral del anarquista, de Piotr Kropotkin. 
Lo leí antes de que irrumpiera en la cotidianidad de nuestro país el movimiento del 15M, pero después del viraje en las políticas socioeconómicas de Zapatero. Entonces me pareció que Kropotkin radiografiaba a la perfección nuestra sociedad actual – acaso la narrativa de las crisis capitalistas haya cambiado muy poco con el paso de los años -, vegetando en esos convencionalismos que nos hemos dejado imponer.
De ninguna manera imaginé que el péndulo estaba a punto de cambiar de dirección.

Lejos de la caricatura y el insulto de los sectores más reaccionarios del poder establecido, lejos del desesperado –y ridículo- intento por desactivar, o proscribir el movimiento, el 15M ha supuesto un traumático choque de la clase política con la nueva realidad, y la caducidad de las viejas estructuras. 
La subversión del movimiento amenaza incluso a los cimientos culturales del sistema
Es ese ímpetu de investigación, esa severa crítica de todo lo que creíamos, a la que se refiere Kropotkin.

El poder establecido espera que la primavera española se extinga lentamente, pero lo que son incapaces de comprender –esto supone una importante ventaja para nosotros-, es que el péndulo sólo ha empezado a cambiar de dirección: este sentimiento de ruptura ha arraigado ampliamente en nuestra sociedad, cada nuevo abuso empujará decididamente al péndulo en contra de los intereses de la plutocracia. 

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Coplillas a Levante.

A Paco Camps, con urticante renuencia.

Curita asaz elegante,
pastor de almas valencianas,
áspero anhelo de ancianas,
erigiose gobernante
con ademán desafiante
y acre furor uterino.
¡La santa cruz de Cotino,
y cierra, levantino!

Por sus amigos amado,
amor seguro sincero,
siempre que fluya el dinero
público hacia lo privado,
engordando el negociado;
liberalismo opusino.
¡La santa cruz de Cotino,
y cierra, levantino!

Al poderoso inclinado,
si Ecclestone, o Calatrava,
para los que nunca hay traba,
a quienes ha sufragado
con el dinero alienado
al inicuo campesino.
¡La santa cruz de Cotino,
y cierra, levantino!

Broncínea golfería,
alopecia frondosa,
lábil palabra injuriosa,
manflorita bonhomía,
peseta que faltaría
para Rajoy y su destino.
¡La santa cruz de Cotino,
y cierra, levantino!