Archivos Mensuales: septiembre 2011

La crisis y la Consti

“if all of Europe is going to be engaged in fiscal austerity, with the ECB adding to the downdraft instead of fighting it, there’s no way the peripheral countries can make it.”

Paul Krugman resume así la capacidad de reacción de los gobiernos que soportan la presión de los mercados. Simple y llanamente, no hay nada que puedan hacer. Nada que tenga tracción sobre la economía, al menos.
La incertidumbre económica sobre la periferia europea, en concreto la de España , elevada a self-fulfilling prophecy , sólo podría ser aplacada con el compromiso solidario e ineludible de pago por parte de los miembros más prósperos de la Unión. Léase Holanda, Francia, Suecia, pero sobre todo Alemania. La negativa de estos a avalar la deuda de la periferia agrava la crisis cerrando el círculo vicioso.

A pesar de las dificultades técnicas que supondría aceptar, siquiera tácitamente, que toda deuda europea será pagada, y que todo miembro de la Unión es subsidiario de dicha deuda, bien fuera a través de unEFSF convertido en Fondo Monetario Europeo como lender of last resort, o cualquier otra iniciativa dirigida a constituir un gobierno económico único, federal, que atajara los ataques especulativos contra países determinados. A pesar de dicha dificultad, digo, es muy posible que la verbalización del compromiso acabaría con gran parte de las dudas en el concurso de belleza de los mercados.

Si la crisis de solvencia de la deuda soberana la provoca el pésimo diseño de la estructura económica europea, ¿por qué reformamos la constitución? Una reforma, además, convenientemente contradictoria para dar pábulo futuro a todo tipo de manipulaciones, vía interpretaciones interesadas.
Tras mucho pensarlo, lo único que veo detrás de la imposición alemana es populismo para autoconsumo alemán. Como han demostrado sobradamente los impresentables de Christian Wulff y Wolfgang Schäuble, cargando contra los perezosos PIIGS –obviando el hecho de que en Grecia, por ejemplo, la jornada laboral anual es 700 horazas superior que en Alemania según los datos de la OCDE, verbigracia- para tratar de frenar, en vano, la caída en picado de la CDU, y sus socios liberales.
La pragmática Merkel se ha enredado en un juego peligrosísimo, cifrando todas sus esperanzas electorales en una alunada denuncia racista del sur. 
Imposible no sentir frustración ante la evidencia de que el egocentrismo y los evanescentes intereses personales de un puñado de políticos alemanes, están poniendo en riesgo a toda la Unión Europea –como se ha pronosticado en el Foro Ambrosetti este fin de semana, la UE no aguantará 3 años más en sus actuales condiciones-, y amenazando con arrastrar a todo el mundo hacia una recesión mundial.

Mientras tanto, en nuestra Piel de Toro, el PP promete seguir aprovechando el río revuelto para tomar por asalto el sistema de bienestar que llevan años saboteando.

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